Carcinoma basocelular

Posted March 26th, 2010 in Carcinoma basocelular by admin

¿Qué es el carcinoma basocelular?

El carcinoma basocelular es un tipo de cáncer de piel de crecimiento lento que se origina de las células de la capa basal de la epidermis y de los folículos pilosebáceos, y suele desarrollarse en superficies de piel que están expuestas a la radiación solar.

Existen distintos tipos de carcinoma basocelular, algunos de ellos más agresivos, y que dan lugar a distintas formas de presentación. Aunque el carcinoma basocelular es un tipo de cáncer en el que la aparición de metástasis es excepcional, tiene tendencia a la destrucción local de los tejidos, por lo que siempre debe ser tratado por un dermatólogo.

¿Por qué se produce?

El principal factor de riesgo de aparición de un carcinoma basocelular es la exposición solar. Son lesiones que aparecen sobre todo en las personas de piel blanca y ojos claros que se broncean con dificultad y se queman fácilmente, o en aquellas que han permanecido expuestas largo tiempo al sol. Por ello las lesiones se localizan sobre todo en zonas corporales expuestas, como es el caso de la cara, cuello y dorso de las manos y antebrazos.

¿Qué síntomas produce?

Aunque los carcinomas basocelulares pueden tener distintas formas de presentación, lo habitual es que comiencen como una pequeña lesión sobreelevada, brillante, y de crecimiento progresivo. También es muy frecuente que comiencen como una pequeña herida que no cicatriza a lo largo de varios meses. En formas ulceradas, puede aparecer sangrado y formación de costras en la superficie de la lesión.

No suele producir molestias, por lo que ante cualquier lesión o herida que va creciendo y que no termina de cicatrizar es importante consultar con un dermatólogo, que será el especialista más adecuado para diagnósticarla y, en su caso, tratarla.

Medidas preventivas

El mejor modo, y el más obvio de evitar el daño que puede causar el sol es permanecer alejado de su radiación intensa y directa. Las prendas de vestir, fotoprotectores y las gafas de cristal absorben prácticamente todos los rayos nocivos.
La protección frente a la radiación ultravioleta puede lograrse mediante el uso de cremas que absorban la luz ultravioleta. Antes de una exposición a la luz solar intensa y directa, una persona debería aplicarse un filtro solar o crema con sustancias químicas que protegen la piel al repeler los rayos UVA y UVB.
En general, los filtros solares se clasifican en grados según su número de factor de protección solar (FPS): cuanto mayor es el número de FPS, mayor es la protección. Los filtros solares con un factor de protección mayor o igual a 30 bloquean la mayor parte de la radiación UV, pero ningún filtro transparente impide el acceso a todos los rayos UV. Además, es importante aplicar una correcta cantidad de crema y renovarla con regularidad (cada 2 horas e incluso más frecuentemente si se suda o se baña la zona a proteger).
Por último, es importante detectar y tratar estos tipos de cánceres cutáneos. Para ello es aconsejable examinar la piel con regularidad buscando lesiones, o cambios sospechosos en lesiones cutáneas ya existentes. Una lesión nueva que se ulcera, sangra con facilidad y tarda en sanar es motivo de sospecha. También hay que estar atento ante cambios en el color, tamaño y apariencia de la piel expuesta al sol, o ante el desarrollo de dolor, inflamación, sangrado, o picor en lesiones preexistentes.

Tratamiento

Por regla general el tratamiento del carcinoma basocelular es quirúrgico, esto es, la extirpación de la lesión, junto con bordes de piel libres de enfermedad. Una vez extirpada la lesión, habitualmente bajo anestesia local, se procederá a la reconstrucción del defecto de piel resultante mediante cierre directo con puntos de sutura, colgajos (mover piel adyacente), o injertos (trasladar piel de otra localización). Si se tratan a tiempo tienen una alta tasa de curación, pero si se descuidan tienden a crecer destruyendo los tejidos sanos circundantes, causando mayor discapacidad y dificultando la posterior extirpación.

En casos seleccionados, y siempre bajo control del dermatólogo, se puede optar por otras modalidades de tratamiento, como son el imiquimod o la destrucción local mediante curetaje y electrocoagulación, láser CO2, criocirugía y agentes citotóxicos tópicos como el 5-fluoruracilo. En casos avanzados en que no es posible la cirugía o cuando los riesgos del paciente la contraindican también se ha usado la radioterapia.

En la Clínica Clemente le asesoraremos sobré qué modalidad de tratamiento es la más adecuada en su caso, explicándole los riesgos y beneficios de cada una de ellas y respondiendo a cuanta dudas tenga sobre la técnica.

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